lunes, 25 de julio de 2011

Dime

Dime si mi esfuerzo se desvanece con otros desganos. Dime si he cometido el error de justificar la poca luz que nos alumbra. Dime cuál es la palabra para evidenciar mis latidos y cuánto necesitas para aclamar mi respiro. Dime si aquellas magias no fantasearon en vano. Dime que no soy ilusa, que no me encanto con demasía. Dime que detrás de los humildes se esconde la verdadera grandeza. Dime que lo simple de los diálogos podría ser indicio de leyes justas. Dime que estoy para quedarme, que la lejanía no impone riesgos. Dime que la franqueza de mi mirada es la permuta de mi alma. Dime que este frío envenena cualquier fuego. Dime que lo que creo es posible, que lo que soñamos lo obtendremos. Dime que el pobre no está temblando bajo el imperioso cielo. Dime que las guerras sanarán. Dime que las respuestas no están vacías y que mi pregunta no es pueril. Dime que este ruego interno se escucha desde el sur. Dime que aquel nuevo día traerá la risa de un niño y su juego inocente. Dime que lo injustificable no tiene sentido y que mi grito sorpresivo toma fuerza. Dime si este desvelo durará toda la vida. Dime que hay amantes que conocen el amor. Dime que hay odiados que dejarán de serlo. Dime que mi realidad no me ciega, que mi verdad no me justifica. Dime que mi sed de entendimiento se saciará con optimismo. Dime que la sabiduría del maestro bastará para la ignorancia del alumno. Dime si te he pedido demasiado. Dime si este reclamo abruma tu bondad. Dime, mi Dios, tan sólo dime. 

miércoles, 20 de julio de 2011

Lo que NO haría por mis amigas/os

  • Tirarme en paracaídas
  • Hablar de decoración un viernes a la noche
  • Subirme a un avión sin empastillarme
  • Compartir un ex sin previo permiso firmado por las partes interesadas
  • Pagarles todas las deudas
  • Comer locro o mondongo
  • Ponerme medias atigradas en pleno invierno
  • Dar cariño sin motivos
  • Ir adelante cuando tienen miedo
  • Convencerme 100% que el hombre sí llegó a la luna
  • Cambiar de opinión sólo para complacerlos
  • Manejar a menos de 50km por hora en autopista
  • Hablar por teléfono más de 1 min. Es 2011, twitteame!

TODO LO DEMÁS, ESTOY CASI SEGURA QUE LO MERECERÍAN!

Los amigos no son incondicionales, hay cosas que NO harían por nosotros.

Y eso nos exige cuidarlos, respetarlos e invitarlos a contradecirte, aplaudirte, consentirte, retarte, agradecerte, pedirte, entristecerte, frenarte, empujarte, alegrarte.

Y cuando recibas alguna de esas invitaciones, el “gracias” quedará chico porque para alguien serás un gran amigo y eso siempre enriquecerá tu vida. 

jueves, 14 de julio de 2011

Mientras el gato está encerrado

Algo de mecánica cuántica está presente en nuestras emociones.
Schrödinger propuso en su teoría un experimento en el que utilizó un sistema formado por una “caja cerrada y opaca con un gato adentro, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse en un tiempo dado y un dispositivo tal que, si la partícula se desintegra, se rompe la botella y el gato muere”.
“Mientras no abramos la caja, el sistema tiene aspectos de un gato vivo y de un gato muerto, por tanto, sólo podemos predicar sobre la potencialidad del estado final del gato y nada del propio gato. En el momento en que abramos la caja, la sola acción de observar modifica el estado del sistema tal que ahora observamos un gato vivo o un gato muerto. La física cuántica postula que la pregunta sobre la vida del gato sólo puede responderse probabilísticamente”. 
El experimento del gato de Schrödinger nos enfrenta a considerar nuestro nivel de curiosidad que se alimenta progresivamente con un conjunto de situaciones reales. Los límites de nuestra capacidad de sorpresa, el ansia por conocer las respuestas, todo lo que estamos dispuestos a ofrecer a cambio de no pecar de ignorancia, la sensación de vacío ante un resultado poco convincente, la fragilidad que enfrentamos al no encontrar soluciones.
Tener dudas es preguntarse cosas. Y esas mismas dudas cuando se saldan, si es que se puede, originan nuevos interrogantes o acunan el término de la ansiedad de conocer. Me pregunto si es más feliz el que ignora o por lo menos vive con menos preocupaciones. Al mismo tiempo, veo lo peligroso de utilizar la imaginación para dar por muerta la duda. Eso inconcluso que refleja nuestra búsqueda e intensifica la esperanza del hallazgo. 
El experimento es para nosotros la vida misma. Es no jugarse por miedo, por pereza, por conformismo o es abrirla desde la ambición, la curiosidad, la impaciencia. En todos sus excesos y en todos sus defectos. Utilizamos esos métodos para enfrentarnos a las realidades y sin pensarlo, cada día que subimos a un ascensor no sabemos con quién nos podemos encontrar.
Aquí me surge una certeza: privilegiado aquel que tenga la oportunidad. Una frase muy utilizada es “la vida es una sucesión de momentos". Yo creo que es una continua toma de decisiones. No importa cuál es el riesgo, su magnitud ni su peso, puede ser la oportunidad de saltar en paracaídas o leer un libro el domingo por la tarde. Afortunado el que pueda elegir porque tiene recursos incluso para equivocarse o la valentía necesaria para enfrentar los resultados. Afortunado el que sea dueño de esa caja repleta de elecciones por tomar.  
De esta manera, vamos despertándonos a la mañana sin darnos cuenta que en la caja hay algo que podría significar éxito o fracaso, rico o incomible, frío o ardiente. Sabemos que esa caja contiene la posibilidad de algo, la consecuencia de un acto, el resultado de una ecuación, la cura de una frustración, el paliativo de un temor.
La caja. Si la abrimos aniquilaremos la duda, permitiéndonos el alivio, la desazón, el enfado, la euforia o cualquier emoción despertada en el descubrimiento. Y si decidimos dejarla cerrada habrá un “tal vez” inagotable, quizá vivo, quizá muerto.    


*La explicación del experimento de Schrödinger se simplificó en esta publicación pero es mucho más compleja y genera más interrogantes y pruebas.  

miércoles, 11 de mayo de 2011

Me descubre

Contundente es esta noche que despacio me despierta. Latente, confiada, leal. Algo perspicaz con mi seguridad, algo inminente con mi deseo. Frágil es aquel engaño sobre esta promesa, frágil mi lágrima repetida ante la cura del desprecio. Generosa es mi osadía frente a la permuta de mi silencio, sagaz es mi locura frente a la coherencia de otros mundos. Una música suave alimenta el compás de mis delirios y peca de compañía en medio de un solemne encuentro.

Sugerentes las fragancias que derrochan recuerdos y me coronan fervorosa. Tenue es la luz que sonríe mientras camino hacia un ardiente café que aclama palabras. Un sencillo respirar que acomoda mis sentidos y vuelvo donde jamás creí haber estado. Mis labios se estremecen, se unen lentamente, se aman. Como un rocío imprevisto, como una nube en medio de un cielo despejado. Calma, sedienta, sincera, transparente. Durante un desconocido transitar donde mis pies ya no tiemblan, mis manos ya no dudan, mis ojos lo descubren, mis oídos se empalagan.

Decente, verdadero, cordial. Un anochecer que ya ha sido, un oscuro inspirador, una profunda debilidad. Un poco de lo que soy en un tumulto de lo que aún no he sido. Encendiendo una íntima madrugada donde nada temo, donde todo busco, donde todo soy. Desnudándome me comprendo, me aliviano, me creo. Surge como brisa, no se esfuma, perdura. Se desliza por mis venas, me inspira, me encanta, me vacía, me entiende, me sonríe.

Compleja, intensa, latente.  Jala con extremo vigor y no me deja escapar. No quiero escapar. Nace, renace, complace desolaciones, me enmudece, me halaga. Delicada, dúctil, pura. Sin ensayos, sin errores.

Aquí, donde mis ojos descansan, donde mis histerias se acaban, donde mi timidez se distancia. Aquí, la tranquilidad se apodera de mis inquietudes, las olvida, las libera. Algo me relaja, me permite, me complace, me completa, me sincera, me tolera. Aquí, el anhelo me concede la valentía para susurrar aquello que, hasta hoy, no hallaba su infalible melodía. 

lunes, 2 de mayo de 2011

Un encuentro cotidiano

Comencemos con lo que creo que es una obviedad: Vivir con uno mismo no sólo es inevitable sino que también durará toda la vida.

Habrá días en los que deberás tenerte piedad, saciar las culpas y permitirte la equivocación. Al instante serás cruel con vos mismo y te enfrentarás a una guerra interna en la que el lastimado no sangra. Es así, me hablaré a mí misma en medio de la noche en un diálogo intenso con mi otra yo (que en realidad sigo siendo yo). El conflicto se crea cuando te empalagas de vos mismo, ¿qué sigue? ¿Escaparte? ¿De quién? ¿Cómo? ¿Dónde?

Te creerás conocer pero te sorprenderás de algo que jamás hiciste, de aquello que nunca quisiste hacer y lo hiciste, de todo lo que soñaste ser y no fuiste, de aquello que parecía lejano y sin embargo te descubre.  De repente, sabrás que eres la dueña de las decisiones y eso, por momentos, te irrita. Porque tener el control de nuestra propia vida es magnífico pero al mismo tiempo es desgastante: te transformas en víctima y culpable al mismo tiempo.

No hay demasiadas reglas ni manuales estrictos. Existirán los días en los que desees que tu cuerpo y tu mente viajen lejos y triunfen sin vos. Bueno, eso no es posible. Y no es una cuestión de soledad, puede ser cuestión de compañía. Una asociación introspectiva, que parecerá delirante desde afuera y que sorprenderá en su lucha entre hecho y pensamiento. En el encuentro con uno mismo las sombras son más densas y marcadas y también los problemas se vuelven más claros y decisivos. 

Entonces, no queda más que comenzar a entenderse, pensarse, defenderse, culparse, quererse y aborrecerse. Somos dueños de cada cuota de pensamiento, de cada silencio que algo esconde, de aquello que sólo la almohada escucha, de cada palabra que no se dice y de todas las escenas que no se muestran.

Y así viviremos, cada uno con uno mismo. A veces valdrá la pena, otras tantas el diálogo te parecerá aburrido y delirante. Pero hay algo muy cierto en todo esto: escapar no está en los planes. 

jueves, 28 de abril de 2011

Alguien

En este preciso momento, en algún lugar del mundo alguien…
… sonríe para calmar dolores.
… se esconde de la oscuridad.
… juega con inocencia.
... suplica perdón.
… guarda un secreto.
… baila sin cansancio.
… está pensando en otro.
… está entregando amor.
… tiene los ojos abiertos.
… tiene los ojos cerrados.
… ha sido atrapado.
… está pidiendo otra oportunidad.
… está ganando.
… está perdiendo.
… no sabe quién soy.